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Mi Historia

El médico detrás del candidato

Mi vida ha tenido una constante: el compromiso de cuidar a los demás. Soy médico especialista en geriatría y gerontología y mi trayectoria siempre ha estado unida a la salud pública y al servicio de quienes más lo necesitan.

Nací en Lima, crecí entre el calor de Chiclayo y las brisas de las playas de Pimentel y Pacasmayo. Esos años me regalaron amistades para toda la vida, forjadas en las aulas del Colegio San Agustín y compartidas con amigos de los colegios Manuel Pardo y San José.

Siguiendo la influencia de mi tío y sus relatos sobre el impacto de la medicina en la vida de las personas, decidí que mi estetoscopio sería mi herramienta para servir. Me formé en la Universidad Federico Villarreal. Allí, al interactuar con la realidad de nuestra gente, entendí que la medicina es mucho más que curar un cuerpo; es un servicio integral. Comprendí que la salud no nace en un hospital, sino en las condiciones de vida de cada peruano. Por eso, mi visión es clara: no solo hay que tratar la enfermedad, hay que cuidar la vida.

"ACCIÓN POR LA VIDA"

Cuando uno tiene instalado el chip del servicio, siempre buscas la manera de actuar.

Junto a mi gran amigo y colega, Ronny Palomino, fundamos “Acción por la Vida”, una asociación sin fines de lucro con la que brindamos atención médica durante cinco años.

Realizamos 40 campañas de salud comunitaria, llevando atención médica a quien más lo necesitaban. Sin embargo, la lección más grande la recibimos nosotros, porque nos dimos cuenta que las campañas eran solo un alivio temporal. Al volver a los mismos lugares, encontrábamos a la misma gente con los mismos problemas.

Allí comprendimos que no basta con tratar la enfermedad, sino que hay que cambiar las condiciones de vida. Entendimos que la mala salud no solo estaba en los virus, sino en la falta de agua, la mala nutrición y el abandono.

Aprendimos a pensar fuera de la caja y empezamos a trabajar con líderes comunales en Villa El Salvador y otras zonas olvidadas del país, integrando desparasitación, educación nutricional y servicios básicos.

Mi paso por la Cruz Roja Peruana

Mi vocación de servicio se puso a prueba en la Cruz Roja Peruana. Allí, tras especializarme en primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar básica, fui elegido director nacional de Salud. Esta responsabilidad me llevó a Japón, gracias a una beca de la Cooperación Japonesa de Yaica, donde fui uno de los seis seleccionados a nivel mundial para especializarme en “Salud y Cuidado Médico en Desastres”.

En Japón no solo aprendí técnica; desarrollé la paciencia y aprendí el rigor de la cultura japonesa. Modelé mi carácter cuidando bonsáis.

Terremoto de Arequipa (2001)

Al volver, el destino me puso frente a mi mayor desafío: el terremoto de Arequipa. Estaba por iniciar mi residencia en la especialidad de geriatría en el Hospital de la Fuerza Aérea, pero mis hermanos arequipeños necesitaban de mucha ayuda. Puse mi carrera en pausa y asumí el liderazgo de la ayuda internacional.

Gestionamos tecnología de punta con las delegaciones de la Cruz Roja alemana, japonesa y francesa, que también nos apoyaron económicamente. Gracias a teléfonos satelitales franceses logramos conectar zonas que el Estado había olvidado como Pocsi, Polobaya y Chiguata, y llegamos a Punta de Bombón, tras el tsunami. Allí entendí que el liderazgo no es mandar, es articular soluciones donde otros ven caos.

El reconocimiento más valioso no fue un diploma, sino el cariño de la gente. Recuerdo con emoción el mercado de San Camilo, donde nos atendían con mucho afecto que hasta a veces se negaban a cobrarnos el desayuno.

También enfrentamos la penosa tarea de auxiliar a las víctimas de Mesa Redonda. Lideré brigadas que no solo brindaron atención prehospitalaria, sino también soporte en salud mental para las víctimas y nuestros propios voluntarios. Esa experiencia me enseñó que un país no puede vivir de la improvisación.

Consejo Nacional de Salud

Mi paso por el Consejo Nacional de Salud me permitió consolidar una convicción: la salud se gestiona desde la comunidad. Frente a la amenaza del dengue, que en su momento proyectaba una sombra similar a la del covid-19, impulsamos una estrategia multisectorial a través de los comités distritales de salud.

Activamos 600 comités en todo el país, logrando una respuesta sanitaria exitosa que hoy es referente internacional. A diferencia de lo ocurrido en la pandemia pasada, esta vez la gobernanza efectiva del MINSA y el compromiso local salvaron miles de vidas.

Este éxito permitió que, en representación del Perú, fuera elegido presidente (chair) del Grupo de Trabajo de Salud en la APEC. Hoy, la estrategia peruana contra esta enfermedad se replica en los países de Asia-Pacífico.

Como médico, pero sobre todo como peruano, me llena de orgullo saber que nuestro modelo de gestión comunitaria está protegiendo vidas a nivel global.

Congreso de la República

Durante los meses más difíciles de la pandemia, me desempeñé como asesor de la Comisión de Salud y Población del Congreso, donde formé parte del equipo técnico que diseñó leyes fundamentales para proteger la vida y la economía de las familias peruanas.

LEY DEL OXÍGENO MEDICINAL (LEY Nº 31113)

Antes de esta ley, el sistema exigía un oxígeno al 98 % de pureza, lo que permitía que solo dos empresas controlaran el mercado, encareciendo el balón hasta 10 veces su valor. Logramos democratizar el acceso al autorizar el uso de oxígeno al 93 %. Esto permitió el uso de concentradores en los hogares, salvando miles de vidas y rompiendo un monopolio que asfixiaba a los más pobres.

Trabajamos para que la vacuna y el tratamiento contra el covid-19 fueran declarados bienes públicos y gratuitos. Con esta ley garantizamos que cada peruano reciba una vacuna y establecimos un marco legal para enfrentar no solo esa pandemia, sino cualquier emergencia sanitaria futura declarada por la OMS.

Creamos una ley que otorga una licencia remunerada de hasta un año para que los padres puedan acompañar a sus hijos en el tratamiento. Aunque esta ley fue aprobada, hoy mi compromiso es fiscalizar que ESSALUD y el Ministerio de Trabajo cumplan con reglamentarla para que este beneficio llegue por fin a cada hogar que lo necesita.

Vocación por el Adulto Mayor

Durante mi formación como médico descubrir la complejidad del cuerpo humano fue asombroso, pero lo que realmente marcó mi camino fue acompañar el sufrimiento de mis pacientes y sus familias. Vivir de cerca la fragilidad del final de la vida me impulsó a especializarme en Geriatría y Gerontología.

Comprendí que detrás de cada diagnóstico hay un gasto y un desgaste emocional y económico que agota a las familias. Esa realidad me sensibilizó para dedicar mi carrera no solo a tratar enfermedades, sino a garantizar la calidad de vida. Mi meta ha sido siempre que el ser humano, en cualquier etapa de su camino, viva con dignidad y, sobre todo, sin dolor.

Logros y Reconocimientos

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